Escribir literatura infantil

Debes escribir para niños de la
misma forma en la que escribes
para adultos, sólo que mejor.
Maxim Gorky.

Escribir para niños es cometer asesinato, dice Dr. Seuss. En un lugar en donde cada palabra cuenta, un capítulo tiene que ser reducido a un párrafo y un párrafo a una simple línea.
Escribir para niños es adentrarse al maravilloso mundo del lector impaciente: el niño lee no porque le interese ser culto o porque se trate de un autor en boga, lee simplemente porque quiere ser asombrado con historias de mundos lejanos o seres fantásticos. Y cuando la consigna es el asombro, no hay prórroga que valga; las cosas tienen que suceder y tienen que hacerlo desde el primer momento.
Por eso, escribir literatura infantil no es para cualquiera. En el gremio no caben los espíritus laxos ni las plumas dubitativas, no hay lugar para rodeos ni para explicaciones y, más que en cualquier otro campo de la literatura, se requiere estar consciente de que si dices «lobo», el lobo tendrá que aparecer con sus colmillos afilados y su aliento a corderito. Y a manzanas. Porque los lobos no siempre comen corderitos.
Esto también es importante para la literatura infantil: las historias para niños tienen el poder (y el deber) de ampliar el mundo, por eso casi siempre se sitúan en el quicio entre lo ordinario y lo extraordinario, para desde ahí mostrar que las cosas siempre pueden ser de otra manera, que hay lobos vegetarianos, países sin escuelas, locas que reparten besos y formas de vencer a las madrastras.
Hay escritores coronados que desdeñan la literatura infantil por considerarla demasiado simple, sin darse cuenta que en su simpleza radica su mayor dificultad: en los libros para niños no hay oportunidad para esconderse detrás de grandes descripciones o complejas psicologías, las cartas se muestran desde el principio y los giros dramáticos han de defenderse solos.
Por si fuera poco, el pensamiento infantil, desentendido de abstracciones, exige «ver» las cosas, de forma que los personajes felices aparecen con un sol ardiéndole dentro del pecho, las niñas al llorar inundan cuartos y los locos llevan nidos de pájaros en la cabeza.
Tantos y tan diversos colores sólo pueden surgir de una paleta experimentada y atrevida. Y tu paleta, ¿cuántos colores utiliza?

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¿Tienes niños a los que les guste escribir? ¡Llévalos a la Escuela de Niños Escritores! @miniescritores

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3 pensamientos en “Escribir literatura infantil

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