Diferencias entre el hombre y la mujer en el amor según Lacan

What if she’s brilliant, Maia?
What if she’s as smart as me?
What if he’s chosen her so well
I could have loved her myself?
I fold, Hello Saferide.

Para Lacan, la mujer está en ventaja en un punto con respecto al hombre: la mujer, por su constitución, acepta la falta como una parte inherente de su ser. El origen de este fenómeno tiene una explicación biologicista: la diferenciación sexual se aprehende, en un primer momento, a partir del binomio falo-castración: es decir, a partir del tener o no tener (pene). La vagina no adquirirá un significante propio sino hasta mucho tiempo después, al principio, se presentará sólo como un no-haber.
De ahí se desprende la noción misma de lo femenino, inasible por definición: La Mujer, dice Lacan, no existe. O sea, no está predeterminado qué es ser una mujer, pues la gama de posibilidades abarca tanto a la madre, como a la puta y hasta a la femme fatal. En esa medida, las mujeres nunca logran conquistar su feminidad, porque por más que intentan acceder al concepto de lo femenino, éste se les escabulle siempre, porque no existe per se. Por eso es muy común que entre las mujeres haya una comparación obsesiva y una rivalidad a muerte, porque creemos que es «la otra» la que nos dará pistas sobre nosotras mismas (¿es más guapa?, ¿qué le vió?, ¿será mejor en la cama?). También por eso las cirugías estéticas son una práctica primordialmente femenina, como si con incrementar el tamaño de nuestros senos, por ejemplo, garantizáramos ser lo que ya somos: mujeres (salvo porque no lo somos).
Cualquiera podría decir que algo similar ocurre entre los hombres, cualquier antifeminista podría alzar la voz en este momento y gritar, “¡no todos los hombres somos iguales!, ¡nosotros tampoco tenemos un referente universal!” Concuerdo parcialmente: la identidad se conquista independientemente del género al que pertenezcas, eso es cierto. Pero culturalmente encontramos pistas que sugieren que Lacan no estaba del todo equivocado, como por ejemplo: los superhéroes. Todos los hombres gozan las películas de superhéroes y consideran deseables sus atributos fálicos de seres invencibles, fuertes, seductores. ¿Pero cómo sería una supermujer? Ha habido ya supermujeres en el mundo de los cómics, pero ninguna ha tenido un éxito real, porque las mujeres no se identifican con ellas, no aspiran a ser fuertes e invencibles, sino a otra cosa. ¿A qué?, ¡quién sabe! Depende del caso.
Con esto en la mesa, la forma de proceder de una mujer en sus relaciones es muy distinta a la del hombre. Porque los hombres también tienen esa falta (naturalmente), pero no quieren saber de ella. Las mujeres, en cambio, necesitan saber de ella e incluso la libidinizan y la gozan. Por eso las histéricas son quejumbrosas, porque habitan su falta, la hacen un dispositivo de poder; requieren presumir cuán frágiles son, cuán necesitadas, cuán maltratadas. Y también por eso el género femenino es parlanchín por antonomasia, pues intenta contornear con palabrería todo lo que no está contorneado. Por lo mismo, la mujer quiere que el hombre hable, pero él, lo que quiere es silencio: “¿pues qué quieres que te diga?”.
El problema es que al hablar uno se barra; o sea, tiene que aceptar su propia castración, tiene que asumir la parcialidad del habla, aquello que no alcanza a poseerse. Y además la mujer no sólo le pide que hable, sino le pide que la ame, o sea, que abandone su posición de amo, que acepte su falta. En ese sentido, para el hombre amar representa una herida narcisista mucho más grande que para la mujer y por eso se dice que el obsesivo odia a la mujer en la medida en la que la ama, porque ella le recuerda su inconsistencia. No obstante, paradójicamente para Lacan es la histérica la que, al hacer al hombre moverse de su lugar de amo, lo hace devenir hombre. La mujer tiene el poder de saberse sin poder, de saber tolerar mejor la caída y en ese sentido, de persistir; de ponerse a la altura de su deseo, aunque se le escurra.

Por último, termino con un par de preguntas que le hacen a Miller, yerno de Lacan.

“H W : “Estar completo solo”: sólo un hombre puede creer eso…
J-A Miller: ¡Bien dicho! Amar, decía Lacan es dar lo que no se tiene. Lo que quiere decir: amar, es reconocer su falta y darla al otro, ubicarla en el otro. No es dar lo que se posee, bienes, regalos; es dar algo que no se posee, que va más allá de sí mismo. Para eso, hay que asumir la falta, la “castración”, como decía Freud. Y esto, es esencialmente femenino. Sólo se ama verdaderamente a partir de una posición femenina. Amar feminiza. Por eso, el amor es siempre un poco cómico en un hombre. Pero si se deja intimidar por el ridículo, es que en realidad, no está muy seguro de su virilidad.

H W : ¿Sería más difícil amar para los hombres?
J-A Miller: ¡Oh sí! Incluso un hombre enamorado tiene retornos de orgullo, lo asalta la agresividad contra el objeto de su amor, porque este amor lo pone en una posición de incompletud, de dependencia. Por ello puede desear a mujeres que no ama, para reencontrar la posición viril que él pone en suspenso cuando ama. Freud llama a este principio la “degradación de la vida amorosa” en el hombre: la escisión del amor y del deseo.

Judith y Holofernes, de Caravaggio. ¡Ay, el amor!

9 pensamientos en “Diferencias entre el hombre y la mujer en el amor según Lacan

  1. El “amar” es mas difícil para los hombres, debido a que nuestra capacidad de mostrar nuestros afectos y emociones se ve mutilada por el orden sociocultural, como si romántico o cursi fueran sinónimos de homosexualidad.

  2. Pingback: Deseo del otro | Nereísima

  3. Me resulto sumamente interesante,porque esta escrito con gran conocimiento de la teoria lacaniana,pero en forma muy accesible,eso es saber..!

  4. Tengo una interrogante, ¿Cuál sería la ventaja de las mujeres con respecto a su falta, si al final se queja, la libidiza, la goza, sufre etc. etc.? no le veo ventaja, me parece que el hombre a pesar que no desea saber de su falta puede sobrellevarla mejor o no?, ¿quién es más dependiente él o ella?

  5. Pingback: LAS NUEVAS CEO’S | Alexandra Landazuri

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s