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		<title>Nereísima</title>
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		<title>Esperanza</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Feb 2012 22:22:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nereisima</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[En la espera se sueña,   se alargan amores, se manosean recuerdos. -Irene Sánchez Carrón. I. ¿Por qué alguien renunciaría al poder? —me preguntó Ana hace unos días—. Porque el poder da esperanza —le respondí—. O si no, ¿cómo explicas &#8230; <a href="http://nereisima.wordpress.com/2012/02/18/esperanza/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=753&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:right;"><em>En la espera se sueña,</em><br />
<em>  se alargan amores, se</em><br />
<em> manosean recuerdos.</em><br />
-Irene Sánchez Carrón.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>I.</strong><br />
¿Por qué alguien renunciaría al poder? —me preguntó Ana hace unos días—. Porque el poder da esperanza —le respondí—. O si no, ¿cómo explicas que las guerras de poder sean tan intensas, tan cruentas? Lo que las motiva es la periódica pérdida de ese poder y la esperanza de recuperarlo. Quien se mata a sí mismo, quien renuncia, se sale del juego. Eso lo sabían muy bien los estoicos, para quienes la felicidad estaba en la posibilidad de desesperanzarse. La ventaja de renunciar al poder es que renuncias a intentar ganar, y haciendo eso, todas tus victorias se vuelven libres de intereses.<br />
Entonces, ¿lo harás? —me dijo con los ojos bien abiertos—. No lo sé, la verdad no lo sé. Me da miedo quedarme a la deriva. Le temo al dolor y le temo a la cobardía. Pero hay una cosa que me queda clara: a diferencia de lo que sostiene Marías en<em> Corazón tan blanco</em>, yo no creo que nadie tenga que obligar a nadie. Es el otro problema del poder: te hace creer que tu esfuerzo basta, que puede mover al mundo. No. El mundo debería de poder moverse por sí solo, las voluntades deberían de poder entrelazarse sin necesidad de coerción alguna. Yo no soy quien para obligar a nadie. Y menos, para <em>esperar</em> respuestas. Atar es ser atado, cualquier hegeliano sabe eso.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>II.</strong><br />
¿Qué te angustia exactamente? —me preguntó Nivo en una de nuestras charlas nocturnas—. El futuro abstracto —le contesté—. Entonces corta con el futuro abstracto de tajo, porque de tan abstracto se convierte en recuerdo instantáneo, en temporalidad simulada mediante secuencias tautológicas —me dijo—. El futuro abstracto es sólo el receptor de un montón de recuerdos simulados, o sea, de deseos proyectados. Con el futuro abstracto finges estar recordando, finges poseer una vivencia que no posees, que no existe. Lo que te angustia es la temporalidad de los recuerdos, el orden de éstos. Te inquieta, en otras palabras, algo que <em>no pasa</em>.<br />
Honestamente no sé si suscribo del todo tu concepción no lineal del tiempo —le repliqué—. Ya lo hemos hablado. Pero algo sí te concedo: este desasosiego no es más que un deseo sin objeto, proyectado inútilmente sobre el espejismo de lo que pudiera ser. Este desasosiego es pura esperanza y en esa medida, me parece un crimen. Amo lo suficiente para que no haga falta (el amor es alegría, decía Spinoza), amo lo suficiente para que tanto el instante como el otro basten, y si no bastan quiere decir que algo se ha corrompido aquí, que se ha llenado de lo que no le pertenece: impotencia, espera, incertidumbre. Cuando digo que me angustia el futuro abstracto lo que estoy diciendo en el fondo es que me parece reprochable tener un deseo cuya realización no está en mis manos. Porque entonces traiciono la bastedad de sus ojos, la luminosidad de la tarde, mi propia risa y todo aquello cuyo valor está en sí mismo, en su sola existencia, como un maravilloso y fortuito «porque sí».</p>
<div style="text-align:justify;"><strong>III.</strong><br />
¿Te veré esta semana? —le pregunté. De inmediato me molesté conmigo misma por hacerlo: ahí estaba yo, tirando los dados una vez más como si fuera una cuestión de suerte y no de voluntad—. Estaría bien, ¿no? —fue su respuesta—. Pues sí, estaría, pero no me hables en pospretérito —le dije. Se río por mi formulación. Sentí su risa en la panza como me ocurre siempre (la risa que es instante, como un maravilloso y fortuito «porque sí»), pero tenía un argumento: El pospretérito es el tiempo verbal de la esperanza y la esperanza, como diría Comte-Sponville, se opone a la felicidad. El pospretérito es el deseo sin acto, la fantasía sin compromisos. <em>Dame un «es» (cualquier «es», querido mío, cualquier «es»), pero no me llenes de más «serías». Llenarme de «serías» es maquiavélico de tu parte. Yo no puedo sostener el «es» por los dos</em>— ¿Puedes el viernes en la noche? —dijo de pronto. Y la idea del viernes se dignificó por un instante, pues albergaba algo real, y lo real, por definición, no falta nunca. Así fue.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>IV.</strong><br />
Esta semana estuve leyendo a Comte-Sponville (ese francés que tanto cito por acá). Comte-Sponville es un spinozista temerario que en pleno siglo XXI sigue manteniendo la jerga de la filosofía clásica y usa palabras como «amor» o «felicidad», un acto subversivo considerando que estamos en una época de nihilismo. Entre sus premisas principales se encuentra esta que ya he mencionado en el párrafo anterior: la esperanza es lo opuesto a la felicidad, porque es la felicidad proyectada en lo inexistente. El deseo como carencia, es esperanza. Esperar es desear sin gozar, pues se desea lo que no está y por tanto lo que no se puede disfrutar. Esperar es desear sin saber, pues se desea lo que no sabemos si ocurrirá. Y por último, esperar es desear sin poder, pues si no sería voluntad y podría ser satisfecha.<br />
Por eso, es imperativo apelar a la desesperación; ese trabajo dificultoso del duelo (siempre duele renunciar a la esperanza), ese desprendimiento estoico, ese abrazo consciente a la vida como la conocemos en la que de hecho se puede gozar, saber y poder lo que se desea. Sólo basta aceptar lo que hay. Logrando esto, todo lo demás se convierte en potencia, en empuje, y el deseo deja de ser hambre para volverse apetito y desbordarse en abundancia. &#8220;La felicidad de desear, que es amor, vale más que el deseo de la felicidad, que sólo es esperanza.&#8221;</p>
<p><em>Te quiero<em>, <em> sin esperanza</em></em>. Cuídateme mucho, ¿sí?<br />
</em></p>
</div>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/nereisima.wordpress.com/753/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/nereisima.wordpress.com/753/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/nereisima.wordpress.com/753/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/nereisima.wordpress.com/753/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/nereisima.wordpress.com/753/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/nereisima.wordpress.com/753/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/nereisima.wordpress.com/753/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/nereisima.wordpress.com/753/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/nereisima.wordpress.com/753/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/nereisima.wordpress.com/753/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/nereisima.wordpress.com/753/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/nereisima.wordpress.com/753/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/nereisima.wordpress.com/753/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/nereisima.wordpress.com/753/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=753&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>Contención</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Feb 2012 04:21:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nereisima</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Refutación a Autocontención y extensión (personal e innecesaria) de Corresponsabilidad.  El otro día le comentaba a mi amigo Alex que yo me enamoro de los hombres que no buscan salvarme. En esa elección de objeto se manifiesta —por supuesto— mi &#8230; <a href="http://nereisima.wordpress.com/2012/02/12/contencion/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=738&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Refutación a <a href="http://wp.me/p1o1lp-3o">Autocontención</a> y extensión (personal e innecesaria) de <a href="http://nereisima.wordpress.com/2012/01/05/corresponsabilidad/">Corresponsabilidad</a>. </strong></p>
<p style="text-align:justify;">El otro día le comentaba a mi amigo Alex que yo me enamoro de los hombres que no buscan salvarme. En esa elección de objeto se manifiesta —por supuesto— mi deseo inconsciente. Necesito de ese espacio para levantarme sola y sola sacudirme las rodillas; necesito saber que puedo, aunque eso hable más de mis carencias que de mis aptitudes; necesito que no le den cuerda a mis dramas, que no me pobreteen y que acepten mis vaivenes emocionales como parte de mí, sin connotaciones negativas. Esa necesidad, si bien me parece en general sana, a veces me resulta inconveniente y me fastidia: ¿es acaso adicción a la sed?, ¿por qué no puedo fijarme en alguien que de hecho me mime, que de hecho esté?<br />
Exagero. Más de una vez he sido querida y he sido mimada. He sabido dejarme querer, aunque lleve su tiempo. Pero aun así, la verdad es que recibir nunca ha sido mi fuerte. Recibir exige asumir una vulnerabilidad que me resulta paralizante, implica ponerme en manos del otro y prestarme a que me falle o me traicione. Es paradójico: tanto amor que me inspira el otro y tan poca confianza. Sin embargo, ambos sentimientos son innegablemente ciertos: quiero, quiero mucho, pero rara vez confío.<br />
Esa desconfianza la tengo desde que era muy chica. Recuerdo cuando ya adolescente le confesé a mi mamá que de niña tenía pesadillas recurrentes y que todas las noches le rezaba angustiada a Dios pidiéndole que por favor ese día no me despertaran los malos sueños. Ella me contestó enternecida: &#8220;¿y por qué nunca me dijiste?&#8221; No lo sé, porque no era asunto suyo. Porque yo sabía que en el fondo todo estaba en mi cabeza. Porque quién era yo para despertarla. Porque qué podía hacer ella por mí. Y en resumen, porque ya desde entonces no le tenía confianza.<br />
Visto así, mi autocontención no tiene ningún mérito, pues no es otra cosa que una herida mal cicatrizada, una manifestación de mis miedos más íntimos. No depender de nadie ha sido mi máxima de acción desde que tengo uso de razón. ¿Por qué? Tengo sólo hipótesis. Quizá porque desde muy pequeña temí la muerte de los míos y eso me llevó a autoeducarme durante toda mi niñez a valerme por mí misma &#8220;por si las dudas&#8221;, o quizá por ese trauma infantil en la que alguien abusó de mi confianza, o tal vez porque no quería estorbarles a mis padres que ya suficiente batallaban con mi hermano o porque encontré ahí el cajón perfecto para mi narcisismo y para mi sentimiento de omnipotencia. O todo lo anterior. Quién sabe.<br />
Como sea, ya estoy grandecita para seguir nutriendo la fantasía de la puedelotodo. Es mentira. A veces necesito ayuda. A veces necesito un abrazo. A veces me gustaría dejar descansar a este miedo infame a mí misma y sentir que puedo ser querida aunque caiga, aunque sea débil o aunque me muestre carente. Al final, ¿no es el amor también una suerte de contención, una gratuita y alegre?, ¿y no es en el amor precisamente en donde encontramos un refugio del miedo? Tengo ganas de cambiar de paradigma, de asumir del todo mi creencia en la idea de comunidad, en el poder redentor del otro, en la corresponsabilidad. ¿Podré?</p>
<p style="text-align:justify;">[Para los que quieran el mapa completo, hablo un poco de mis traumas relacionados <a href="http://nereisima.wordpress.com/2011/12/22/deseo-de-caos/">aquí</a> y de dar y recibir <a href="http://wp.me/p1o1lp-6y">acá</a>].</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/nereisima.wordpress.com/738/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/nereisima.wordpress.com/738/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/nereisima.wordpress.com/738/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/nereisima.wordpress.com/738/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/nereisima.wordpress.com/738/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/nereisima.wordpress.com/738/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/nereisima.wordpress.com/738/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/nereisima.wordpress.com/738/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/nereisima.wordpress.com/738/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/nereisima.wordpress.com/738/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/nereisima.wordpress.com/738/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/nereisima.wordpress.com/738/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/nereisima.wordpress.com/738/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/nereisima.wordpress.com/738/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=738&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>Cariño mío, no siempre sé volar.</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Feb 2012 22:31:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nereisima</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace poco escuché a alguien canturreando el famoso poema de Girondo que dice: No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de &#8230; <a href="http://nereisima.wordpress.com/2012/02/11/carino-mio-no-siempre-se-volar/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=730&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace poco escuché a alguien canturreando el famoso poema de Girondo que dice:</p>
<blockquote>
<p style="text-align:justify;">No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisiaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de sorportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar, ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!</p>
</blockquote>
<p style="text-align:justify;">Sonreí. Hace unos siete años era yo quien canturreaba ese poema. ¡Claro!, y es que la capacidad para volar suena a un buen criterio para elegir pareja, ¡qué mejor que conseguirte un compañero de viaje que sea ligero como pluma, soñador y sin temor a las alturas!<br />
No obstante, fue una película inspirada en el mismo Girondo, <em>El lado oscuro del corazón</em> (1992), la que me hizo verlo desde otra perspectiva: en ella, Girondo deja caer al vacío a todas sus compañeras después del encuentro sexual (las deja caer literalmente, aprieta un botón y se abre la cama), pues a su parecer nadie saber volar. Esa forma de vida parece funcionarle hasta que, como era de esperarse, se enamora. Se enamora de una prostituta inalcanzable y escurridiza, una prostituta libre quien, al final de la película, se la revierte y presionando el botón, lo hace caer al vacío.<br />
La ironía de esa escena da cuenta del verdadero drama del amor: quisiéramos que fuera sólo levedad pero lo que verdaderamente lo constituye como tal, es su peso. Saber volar es tan importante como saber no-volar. El amor te da un par de alas pero también te ancla, y si no aceptas ese precio a pagar, acabas siendo traicionado por las circunstancias. Lo mismo con la inspiración, con la autopoiesis y con todas las cosas que dignifican al hombre: la levedad sin contrapunto resulta insoportable (cfr. Kundera), y, más aún, es inútil: un papalote no vuela sin un punto de apoyo y todo lo que es lanzado al aire necesita, tarde o temprano, caer.<br />
¿Que si yo sé volar? No lo sé, depende del día, a veces sólo soy un pichón herido, a veces un pez, a veces una bomba de tiempo.<br />
Y tú, ¿sabes no-volar (dignamente)? Si no, ¡pierdes el tiempo intentando seducirme!</p>
<span style="text-align:center; display: block;"><a href="http://nereisima.wordpress.com/2012/02/11/carino-mio-no-siempre-se-volar/"><img src="http://img.youtube.com/vi/Iyvv8cBQF1A/2.jpg" alt="" /></a></span>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/nereisima.wordpress.com/730/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/nereisima.wordpress.com/730/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/nereisima.wordpress.com/730/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/nereisima.wordpress.com/730/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/nereisima.wordpress.com/730/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/nereisima.wordpress.com/730/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/nereisima.wordpress.com/730/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/nereisima.wordpress.com/730/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/nereisima.wordpress.com/730/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/nereisima.wordpress.com/730/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/nereisima.wordpress.com/730/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/nereisima.wordpress.com/730/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/nereisima.wordpress.com/730/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/nereisima.wordpress.com/730/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=730&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>Für Elise</title>
		<link>http://nereisima.wordpress.com/2012/02/10/fur-elise/</link>
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		<pubDate>Sat, 11 Feb 2012 05:35:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nereisima</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[En toda mi vida sólo he coleccionado tres cosas: piedras, libretas y cajas. Las piedras las coleccionaba porque era mi forma de &#8220;poseer&#8221; un lugar: si iba a una playa las buscaba en la orilla del mar, si pasaba por &#8230; <a href="http://nereisima.wordpress.com/2012/02/10/fur-elise/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=723&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;"><strong><em></em></strong>En toda mi vida sólo he coleccionado tres cosas: piedras, libretas y cajas. Las piedras las coleccionaba porque era mi forma de &#8220;poseer&#8221; un lugar: si iba a una playa las buscaba en la orilla del mar, si pasaba por unas vías de tren no podía evitar agacharme y recoger un par y si viajaba a otro país regresaba con un montón de piedras de <em>souvenir</em> para todos mis amigos. Alguna vez incluso hice un museo de piedras en mi casa y a todos los visitantes (que se reducían a mi hermano) les contaba la historia de cada una de ellas.<br />
Mi colección de libretas no requiere explicación, se sobreentiende dada mi pasión por escribir. La materialidad de la escritura también condiciona su afectividad: importa el papel e importa la tinta, y en el hábito de llevar una a todos lados se esconde la predisposición a una lectura narrativa del mundo.<br />
Pero las cajas, ¡ah, las cajas! Las cajas representaban para mí la materialización de los secretos. No era sólo guardar (que ya era suficientemente satisfactorio para un alma acumulativa como la mía), era guardar lo privado, lo prohibido, era crearle un espacio a la intimidad (cosa nada sencilla teniendo una madre como la mía, que más de una vez abrió cajas con llaves y leyó descaradamente mis diarios). Por eso me gustaban las cajas con truco para abrirse, las cajas escondidas al fondo del cajón, las cajas que escondían cosas que no parecían esconder.<br />
En ese contexto, es que llegó a mis manos una cajita musical —un alhajero cualquiera— que tocaba la melodía de Für Elise de Beethoven. Era mi gran tesoro. Pasaba horas abriéndola y cerrándola, intentando descifrar su mecanismo. La abría poquito, muy poquito, esperando a que no sonora. Era esa la paradoja de lo privado, lo mismo que cuando se cae un árbol en medio del bosque: no podía acceder al interior de la caja sin que ésta se transformara para mí con su melodía. El verdadero secreto era el silencio.<br />
Desde ese momento, Für Elise quedó vinculada a un pedazo muy frágil de mí, a una emocionalidad infantil. Cuando la escucho, viene a mi mente invariablemente la casa de Cuernavaca: yo viví ahí cuando era apenas un bebé y no recuerdo nada, pero durante varios años regresamos a esa casa de visita. Recuerdo estar en la recámara y verme en el espejo, recuerdo ese juego eterno de abrir y cerrar el alhajero.<br />
Hoy escuché Für Elise por accidente y con todo esto en mente, me dieron ganas de llorar. Recordé además que la nueva novia de mi ex se llama Elisa. Ella toca el piano, lo que, en mi fantasía, me ha bastado para asumir que su padre es músico y que le puso ese nombre por la melodía. Me la imagino tocándola en el piano, erguida y grácil, con una elegancia de la que yo carezco. Me imagino a él halagándole las manos de pianista. Me imagino a mí imaginando y me alegra saberme fuera de la escena.</p>
<span style="text-align:center; display: block;"><a href="http://nereisima.wordpress.com/2012/02/10/fur-elise/"><img src="http://img.youtube.com/vi/_mVW8tgGY_w/2.jpg" alt="" /></a></span>
<div id="attachment_728" class="wp-caption alignnone" style="width: 326px"><a href="http://nereisima.files.wordpress.com/2012/02/furelise.jpg"><img class="size-full wp-image-728" title="furelise" src="http://nereisima.files.wordpress.com/2012/02/furelise.jpg?w=584" alt=""   /></a><p class="wp-caption-text">Y ésta la compré en Amsterdam el año pasado.</p></div>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/nereisima.wordpress.com/723/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/nereisima.wordpress.com/723/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/nereisima.wordpress.com/723/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/nereisima.wordpress.com/723/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/nereisima.wordpress.com/723/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/nereisima.wordpress.com/723/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/nereisima.wordpress.com/723/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/nereisima.wordpress.com/723/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/nereisima.wordpress.com/723/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/nereisima.wordpress.com/723/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/nereisima.wordpress.com/723/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/nereisima.wordpress.com/723/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/nereisima.wordpress.com/723/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/nereisima.wordpress.com/723/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=723&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>Esfuerzo</title>
		<link>http://nereisima.wordpress.com/2012/02/09/esfuerzo/</link>
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		<pubDate>Fri, 10 Feb 2012 00:57:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nereisima</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[No te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma. No te salves, Benedetti. Esfuerzo: Empleo enérgico del vigor o actividad del ánimo para conseguir algo venciendo dificultades. Hace poco descubrí que todas mis pasiones se &#8230; <a href="http://nereisima.wordpress.com/2012/02/09/esfuerzo/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=711&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:right;"><em>No</em><em> te salves ahora</em><br />
<em> ni nunca</em><br />
<em> no te salves</em><br />
<em> no te llenes de calma</em><em>.</em><br />
<em>No te salves</em>, Benedetti.</p>
<p style="text-align:right;"><em>Esfuerzo: Empleo enérgico del vigor o actividad del</em><br />
<em> ánimo para conseguir algo venciendo dificultades.</em></p>
<p style="text-align:justify;">Hace poco descubrí que todas mis pasiones se pueden reducir a una sola: a mi pasión por el esfuerzo. Si a mis alumnas les cuento el proceso y no el resultado de las grandes epifanías de los filósofos, no es sólo para mantenerlas interesadas, es porque —como suelo decirles— el resultado en el fondo da igual, lo que importa es el problema. No en vano existe aquel chiste que dice que mientras los ingenieros le encuentran a cada problema una solución, los filósofos le encuentran a cada solución un problema. Somos adictos al conflicto, ese divertimento del empeño.<br />
Lo interesante es que al narrar el proceso, la avidez por el resultado llega sola; es decir, el engorroso camino de la duda y del lento desmenuzar de la realidad le abre paso al interés, a la sed por lo nuevo, a la posibilidad del asombro. El trabajo prepara el terreno para recibir su producto, le permite al trabajador valorarlo.<br />
Fenómeno semejante ocurre en el terreno del amor: no estamos capacitados para recibir los frutos de lo que no hemos cultivado. Por eso un teamo prematuro resulta tan obsceno, y por eso desconfiamos del que nos da todo sin dosificación y sin preámbulo; porque contrario a lo que creeríamos, no es el amor lo que queremos, es el proceso del amor, el morboso testimonio de su nacimiento, la secreta complicidad de su desdoblamiento.<br />
Haberlo olvidado constituye, a mi parecer, el mal del hombre moderno. Con la llegada del capitalismo y todo su discurso en pro de la practicidad y del placer, el desdén por el esfuerzo comenzó a incrementarse en grados desorbitados. Para qué lavar los trastes si puedes comprar un lavatrastes, para qué hacer ejercicio si puedes comprar uno de esos aparatos que vibran y hacen ejercicio por ti, para qué pensar si puedes comprar un manual <em>for dummies</em>. Si de por sí la pereza es uno de los vicios más humanos, en una sociedad en la que la mercadotecnia te promete constantemente resolver todos tus problemas personales (<em>¿libros de autoayuda, joven?</em>), la sola idea del esfuerzo se vuelve insoportable. Entonces sufrimos. Sufrimos cuando el simulacro del hedonismo se muestra insuficiente (que es seguido), cuando nos damos cuenta que las recetas instantáneas para la vida son una estafa y cuando —en resumen— descubrimos que hagamos lo que hagamos no podemos huir del trabajo.<br />
Es una cuestión de interioridad y exterioridad: el esfuerzo es un movimiento que va de adentro hacia afuera, mientras que el mundo capitalista nos ha querido enseñar que las soluciones van de afuera hacia adentro. Por eso privilegia los datos sobre la reflexión y las pastillas para adelgazar sobre la lenta quema de calorías. Al respecto yo me pregunto: aún si fuera cierta esa utopía del no-esfuerzo (que claramente no lo es), ¿qué sentido tendría vivir en un mundo como ese? Sería lo equivalente a que alguien jugara un videojuego por ti y luego esperara que fueras tú quien se sintiera victorioso. (Aunque ahora que lo escribo pienso en los partidos de futbol y decrece un poquito más mi fe en la humanidad).<br />
Por esta razón, cuando un amigo me preguntó que qué deseo le pediría a un ser mágico a cambio de mi vida como la conozco, le contesté que ninguno. Porque lo que me apasiona y lo que verdaderamente deseo es el esfuerzo, el proceso, y si obtuviera el resultado por una vía mágica no sólo no lo gozaría sino que me sentiría profundamente desdichada. Mi deseo es jugarme el pellejo por mi deseo, lo demás es lo de menos. Así que si se me apareciera esa criatura mágica le diría: &#8220;El deseo es un fin y no un medio, lástima que no eres humano para entenderlo&#8221;.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/nereisima.wordpress.com/711/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/nereisima.wordpress.com/711/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/nereisima.wordpress.com/711/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/nereisima.wordpress.com/711/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/nereisima.wordpress.com/711/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/nereisima.wordpress.com/711/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/nereisima.wordpress.com/711/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/nereisima.wordpress.com/711/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/nereisima.wordpress.com/711/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/nereisima.wordpress.com/711/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/nereisima.wordpress.com/711/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/nereisima.wordpress.com/711/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/nereisima.wordpress.com/711/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/nereisima.wordpress.com/711/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=711&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>Autenticidad</title>
		<link>http://nereisima.wordpress.com/2012/02/05/autenticidad/</link>
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		<pubDate>Sun, 05 Feb 2012 22:08:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nereisima</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Entre la vorágine y la tibieza, recuérdenme eligir siempre la primera. Hoy recordé un episodio de mi vida que relataré a continuación. (U., tú cierra los ojitos). Estaba en segundo semestre de la universidad, acababa de cumplir 19 años y &#8230; <a href="http://nereisima.wordpress.com/2012/02/05/autenticidad/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=697&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:right;"><em>Entre la vorágine y la tibieza,<br />
recuérdenme eligir siempre la primera.</em></p>
<p style="text-align:justify;">Hoy recordé un episodio de mi vida que relataré a continuación. (U., tú cierra los ojitos).</p>
<p style="text-align:justify;">Estaba en segundo semestre de la universidad, acababa de cumplir 19 años y empecé a salir con U. Él llevaba más de un año cortejándome y en algún momento yo había correspondido a sus flirteos, pero luego, por razones propias de la juventud que nunca son razones <em>per se</em>, lo había bateado y había iniciado algo con alguien más. Cuando esa otra relación llegó a su fin (tan sólo unos pocos meses después), salí a tomar un café con él y tras un sólo beso, la historia dio un giro inesperado; porque ese día, al sentir su tacto (sus labios suaves, su beso lento, su mano en mi cintura cuando me cedió el paso, su delicadeza contrastante con su look de metalero) despertó en mí un deseo que hasta entonces desconocía. Tres semanas después (con la llegada de Semana Santa) ya estaba en la playa con él, haciendo el amor, fumando marihuana todo el día, jugando quién sabe cuántos juegos bobos entre risas y hamacas, y correteándonos en la orilla del mar como dictan las películas románticas.<br />
Cuando regresamos, empezamos a andar. Yo conocía a su exnovia, A., quien, en el contexto swinger de una escuela pequeñita, había andado también con OM, mi primer novio y mi primer amor. Aunque empecé con U. por un genuino enamoramiento, la verdad es que por la historia que nos antecedía, era también una suerte de venganza poética: A. me había bajado a mi primer novio y ahora yo andaba con el suyo de años, de quien estaba todavía enamorada.<br />
La cuestión es que yo tenía demasiada información sobre A. Sabía, por ambos chicos, sus manías, sus preferencias y sus inseguridades. Además, aparentemente las dos teníamos ciertos rasgos en común (a mi pesar), y cuando yo le comenté a U. que quería que mi hija se llamara Luna, él me dijo que lo mismo le había dicho ella, y cuando le puse un apelativo cariñoso (uno muy específico, además), me dijo que por favor no lo llamara así, pues era así como ella le decía.<br />
Por eso, cuando U. me llamó por equivocación con el nombre de A., no una sino dos veces, fue razón de crisis. Yo no quería ser A. No después de que OM, a quien de verdad había querido como a nadie en el mundo, la había preferido a ella sobre mí cuatro años antes.<br />
Entonces decidí que usaría esa información a mi favor, y que si ella era una loca celosa inestable, yo no lo iba a ser nunca. Por el contrario, me volví dócil y poco exigente, comprensiva a un grado irracional. Con lo que no conté fue con el hecho de que U., en el fondo, buscaba ese conflicto, ¡por eso se había enamorado de A. en mi primer lugar!, ¡y por eso mismo se había enamorado de mí justo cuando yo no le correspondía y sólo lo toreaba con gracia! Cuando dejé de representar un reto, él perdió el interés.<br />
Después de escasos tres meses, él habló conmigo y me dijo que había llegado a la conclusión de que quería estar solo. Yo lloré un poco pero no protesté. Nos llevábamos tan bien que ese mismo día, después de las lágrimas, nos estuvimos riendo, nos besuqueamos y bobeamos un poco, pero cuando cruzó el umbral de la puerta de mi casa, salió de mi vida.<br />
Entonces yo empecé a salir con Luis, un hombre que no me obnubilaba el juicio ni me mojaba las bragas como U., pero que era listo, admirable y atento, esas cosas importantes. Además U., que era un politólogo de la UNAM lleno de tatuajes y con el pelo largo, nunca había sido de particular agrado de mis padres, mientras que Luis entró desde el principio por la puerta principal, tras estacionar su Audi en mi calle, con cara de niño Ibero y seguro de sí mismo.<br />
Mientras eso sucedía, yo seguía en contacto con U. (de quien seguía enamorada) pero sólo por vías electrónicas. Él decía extrañarme y me invitaba constantemente a que nos involucráramos sexualmente. Tiempo después comprendí que él en realidad no quería irse, quería que yo lo detuviera, y que hubiera bastado que yo pusiera un pero (medio pero) para que él se hubiera quedado. Pero yo no quería forzarlo ni con el más mínimo chantaje, yo quería que él estuviera convencido, que cargara con su propio deseo en vez de achacármelo a mí.<br />
Por eso, cuando en una charla me pidió volver (por Messenger, casual, como quien pide la hora), yo le dije que no era tan fácil. Por supuesto que yo quería volver, pero quería poder confiar en su interés, quería que trascendiera el mero capricho. Eso nunca sucedió. Él, derrotista e implosivo, sólo se retiró en silencio.<br />
En consecuencia, yo empecé a andar con Luis y tuvimos una relación larga y cansada. Esa historia ya no la contaré (no hoy, al menos). Sólo diré que a través de ella me di cuenta cuánto podía mentirme a mí misma, porque aunque siempre supe que era una mala idea (él era infantil y dependiente) me inventé argumentos y contraargumentos para convencerme de mi cariño hacia él y de lo idóneo que era. En el proceso, fui sacándome a U. de la cabeza, pero poco a poco y sólo a costa del tiempo.</p>
<p style="text-align:justify;">Ahora que lo pienso, seis años después, el desenlace de toda la historia me parece de una superficialidad ridícula. Pero claro, eso es porque lo juzgo desde el futuro, y así cualquiera. Como sea, la verdad es que nunca me he arrepentido de haber dejado que U. se fuera. Al contrario, durante mucho tiempo me pareció un gesto maduro de mi parte: nada me molesta más que la insistencia, como si el amor fuera un favor o una negociación en vez de un anhelo o un impulso. Y aunque U. podía ser divertido o agradable, no sólo de hórmonas vive el hombre, y eso era sobre todo lo que a nosotros nos unía. Yo necesitaba irme no sólo por él, sino también para liberarme de A. y de OM y de todo lo relacionado con ese grupo social que ya estaba viciado y que llevaba tiempo intoxicándome.<br />
Pero por el otro lado, hoy lo veo desde una perspectiva distinta: a cambio de una seguridad elegí, de entre todos, el camino más inauténtico, el “conveniente”. Visto así, tal vez hubiera sido mejor idea persistir en lo de U. aunque fuera inmaduro y aunque acabara mal; tal vez hubiera valido la pena sacrificar el orgullo o la idea social de bien a cambio del frenesí vital que él representaba.<br />
Sé que mi argumento tiene una falla: estoy estableciendo una dicotomía falsa. Las opciones no se agotaban en U. o Luis (estaba la soledad, por ejemplo), como tampoco seguridad es sinónimo de inautenticidad ni autenticidad es sinónimo de incertidumbre (aunque eso último podríamos discutirlo: deseo es extravío). Mi único punto es que, si de todas formas vamos a sufrir (porque no es como que con Luis la hubiera pasado mejor), mejor sufrir por lo que nos atraviesa y pagar el precio de la desorientación, que convertirnos en mediocres funcionales, estoicos de quinta, cobardes elegantes con la cara pulcra y el deseo estreñido. Lo que no se vale es confundir el miedo con la sensatez, la defensa con la razón, o la madurez con el acartonamiento. Lo demás: caso por caso, las respuestas correctas siempre requieren ser construidas, si es que las hay.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/nereisima.wordpress.com/697/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/nereisima.wordpress.com/697/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/nereisima.wordpress.com/697/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/nereisima.wordpress.com/697/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/nereisima.wordpress.com/697/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/nereisima.wordpress.com/697/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/nereisima.wordpress.com/697/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/nereisima.wordpress.com/697/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/nereisima.wordpress.com/697/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/nereisima.wordpress.com/697/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/nereisima.wordpress.com/697/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/nereisima.wordpress.com/697/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/nereisima.wordpress.com/697/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/nereisima.wordpress.com/697/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=697&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>«Hacer mi vida mía»</title>
		<link>http://nereisima.wordpress.com/2012/02/03/hacer-mi-vida-mia/</link>
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		<pubDate>Sat, 04 Feb 2012 05:08:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nereisima</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[O sobre la importancia de hacernos cargo de nuestro deseo. Cuando era adolescente decía que me urgía crecer para «hacer mi vida mía». O sea, para poder seleccionar la estación de radio de mi preferencia cuando fuera en el coche, &#8230; <a href="http://nereisima.wordpress.com/2012/02/03/hacer-mi-vida-mia/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=688&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;"><strong>O sobre la importancia de hacernos cargo de nuestro deseo</strong>.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando era adolescente decía que me urgía crecer para «hacer mi vida mía». O sea, para poder seleccionar la estación de radio de mi preferencia cuando fuera en el coche, mi hora de llegada, la forma de invertir mi tiempo y mis batallas. En la universidad fue un poco así, pero bajo el yugo de mis padres; luego, en la editorial, me atormentó la posibilidad de que esa vida «mía» fuera una utopía y de que la adultez, más que libertad, fuera a ofrecerme sólo una nueva esclavitud. Madrid fue el paraíso en ese respecto y ahora que vuelvo, creo encontrar un equilibrio: incluso acabo de notar que ahorita gano más de lo que ganaba en la editorial, y aunque de momento no tengo nada definitivo, estoy contenta y me queda tiempo libre. Sólo me falta emanciparme, ese último paso.<br />
¿Pero qué es exactamente eso de «hacer mi vida mía»? De entrada, pudiera parecer un deseo vacío: la independencia, por sí sola, no sirve para nada. Además, pensada en abstracto, es una idea absurda, caprichosa, imposible. Pero creo que es algo más sencillo que eso: simplemente se trata de tomar postura, de no ceder ante la cómoda pero fraudulenta pasividad.<br />
Creo que uno de los problemas más graves de la sociedad es que nadie se responsabiliza de su deseo. Generalmente lo depositan en sus circunstancias o en las personas que los rodean. Como los hombres que dicen haberse casado porque “era lo que tocaba”, que es otra forma de decir que lo hicieron porque la sociedad lo quiso o porque su mujer se los exigió. Mentira. Ellos fueron los que se casaron, los que ahorraron para el anillo, los que pensaron en lo práctico que sería ya no tener que ir a visitar a la novia por las noches. Su deseo también estaba puesto ahí, pero simulan que no y con ello se desentienden, tanto que pueden tranquilamente despertarse un día y sentir que no han decidido nada, que su vida les es ajena. Entonces se divorcian —diez, veinte años después— y le cuentan a su nueva noviecita que nunca estuvieron realmente convencidos, que sólo fueron débiles y se dejaron llevar.<br />
Por eso, mi <em>hobbie</em> favorito cuando conozco a alguien nuevo es tomarlo al pie de la letra. Si un amigo se pronuncia suicida, por ejemplo, hablo como si se fuera a morir mañana; si un hombre me advierte que me va a dejar, no dejo de despedirme de él durante toda la relación; y si una amiga dice que no hay nada que condene más que la infidelidad, tengo la cortesía de avisarle cuando está coqueteando con alguien. Es común que se espanten o hasta se ofendan por mi excesivo respeto hacia su discurso; pero a partir de ahí empiezan a hacer matices («no, bueno, no es tan así») y el simulacro se desvanece, o al menos, se evidencia la contradicción. Claro, porque estamos acostumbrados a no ser tomados en serio y eso nos permite mantener un doble discurso: el de nuestro verdadero deseo (lo no dicho, lo que duele) por un lado, y el de nuestro goce (lo que presumimos), por el otro.<br />
Me parece que la ética del psicoanálisis de Lacan va por ese lado: tenemos la obligación moral de no ser ciegos a nuestro deseo, de pronunciarlo, de asumirlo, y sobre todo, de no hacer que los demás carguen con él, como hacen esas mujeres que dicen “si yo no lo quiero, es que él me busca mucho…”, o esos hombres que malargumentan con un “yo no quería pero ella me sedujo”.<br />
Si logramos eso, automáticamente nuestra vida empieza a sentirse más nuestra, porque descubrimos que no estamos parados donde estamos por error, sino que hemos participado de una forma o de otra en la construcción de nuestra cotidianidad. Y es que dado que nuestro deseo es nuestro, no podemos sino habitarlo con alegría, y cuando lo hacemos, curiosamente, descubrimos que nuestra vida es deleitable y que resulta fácil amarla, pues como dice Comte-Sponville, el amor no es sino la felicidad de desear.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/nereisima.wordpress.com/688/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/nereisima.wordpress.com/688/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/nereisima.wordpress.com/688/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/nereisima.wordpress.com/688/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/nereisima.wordpress.com/688/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/nereisima.wordpress.com/688/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/nereisima.wordpress.com/688/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/nereisima.wordpress.com/688/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/nereisima.wordpress.com/688/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/nereisima.wordpress.com/688/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/nereisima.wordpress.com/688/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/nereisima.wordpress.com/688/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/nereisima.wordpress.com/688/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/nereisima.wordpress.com/688/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=688&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>Feral</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 12:52:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nereisima</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[A propósito del post anterior, un fragmento de un poema del queridísimo Javier Raya: Llegó a besarte después con delicadeza: como si tus labios, tu piel de hombre feroz, tus rasgos de animal sospechoso fueran de materia frágil, como un &#8230; <a href="http://nereisima.wordpress.com/2012/02/02/feral/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=685&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A propósito del post anterior, un fragmento de un poema del queridísimo Javier Raya:</p>
<p>Llegó a besarte después<br />
con delicadeza:<br />
como si tus labios, tu piel<br />
de hombre feroz,<br />
tus rasgos de animal sospechoso<br />
fueran de materia frágil,<br />
como un reflejo que el sólo<br />
temblor de la mirada sobre el espejo<br />
pudiera disipar.<br />
No porque aborreciera tu imagen,<br />
sino por consideración civilizada:<br />
por esa urdimbre tuya de hombre inferior<br />
es que al besarte cerraba los ojos<br />
y te dejaba hacer,<br />
conciente acaso más que tú<br />
de tus limitaciones.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/nereisima.wordpress.com/685/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/nereisima.wordpress.com/685/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/nereisima.wordpress.com/685/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/nereisima.wordpress.com/685/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/nereisima.wordpress.com/685/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/nereisima.wordpress.com/685/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/nereisima.wordpress.com/685/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/nereisima.wordpress.com/685/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/nereisima.wordpress.com/685/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/nereisima.wordpress.com/685/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/nereisima.wordpress.com/685/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/nereisima.wordpress.com/685/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/nereisima.wordpress.com/685/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/nereisima.wordpress.com/685/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=685&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>Diferencias entre el hombre y la mujer en el amor según Lacan</title>
		<link>http://nereisima.wordpress.com/2012/01/31/diferencias-entre-el-hombre-y-la-mujer-en-el-amor-segun-lacan/</link>
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		<pubDate>Wed, 01 Feb 2012 05:07:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nereisima</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[What if she&#8217;s brilliant, Maia? What if she&#8217;s as smart as me? What if he&#8217;s chosen her so well I could have loved her myself? I fold, Hello Saferide. Para Lacan, la mujer está en ventaja en un punto con &#8230; <a href="http://nereisima.wordpress.com/2012/01/31/diferencias-entre-el-hombre-y-la-mujer-en-el-amor-segun-lacan/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=667&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:right;"><em>What if she&#8217;s brilliant, Maia?</em><br />
<em> What if she&#8217;s as smart as me?</em><br />
<em> What if he&#8217;s chosen her so well</em><br />
<em> I could have loved her myself?</em><br />
<em>I fold</em>, Hello Saferide.</p>
<p style="text-align:justify;">Para Lacan, la mujer está en ventaja en un punto con respecto al hombre: la mujer, por su constitución, acepta la falta como una parte inherente de su ser. La primera explicación de este fenómeno es biologicista: la diferenciación sexual se aprehende, en un primer momento, a partir del binomio falo-castración: es decir, a partir del tener o no tener (pene). La vagina no adquirirá un significante propio sino hasta mucho tiempo después, al principio, se presentará sólo como un no-haber.<br />
La segunda explicación está vinculada al concepto de lo femenino: La Mujer, dice Lacan, no existe. O sea, no está predeterminado <em>qué</em> es ser una mujer, pues la gama de posibilidades abarca tanto a la madre, como a la puta y hasta a la <em>femme fatal</em>. En esa medida, las mujeres nunca logran conquistar su feminidad, porque por más que intentan acceder al concepto de lo femenino, éste se les escabulle siempre, porque no existe <em>per se</em>. Por eso es muy común que entre las mujeres haya una comparación obsesiva y una rivalidad a muerte, porque creemos que es «la otra» la que nos dará pistas sobre nosotras mismas (¿es más guapa?, ¿qué le vió?, ¿será mejor en la cama?). También por eso las cirugías estéticas son una práctica primordialmente femenina, como si con incrementar el tamaño de nuestros senos, por ejemplo, garantizáramos ser lo que ya somos: mujeres (salvo porque no lo somos).<br />
Cualquiera podría decir que algo similar ocurre entre los hombres, cualquier antifeminista podría alzar la voz en este momento y gritar, &#8220;¡no todos los hombres somos iguales!, ¡nosotros tampoco tenemos un referente universal!&#8221; Concuerdo parcialmente: la identidad se conquista independientemente del género al que pertenezcas, eso es cierto. Pero culturalmente encontramos pistas que sugieren que Lacan no estaba del todo equivocado, como por ejemplo: los superhéroes. Todos los hombres gozan las películas de superhéroes y consideran deseables sus atributos fálicos de seres invencibles, fuertes, seductores. ¿Pero cómo sería una supermujer? Ha habido ya supermujeres en el mundo de los cómics, pero ninguna ha tenido un éxito real, porque las mujeres no se identifican con ellas, no aspiran a ser fuertes e invencibles, sino a otra cosa. ¿A qué?, ¡quién sabe! Depende del caso.<br />
Con esto en la mesa, la forma de proceder de una mujer en sus relaciones es muy distinta a la del hombre. Porque los hombres también tienen esa falta (naturalmente), pero no quieren saber de ella. Las mujeres, en cambio, <em>necesitan</em> saber de ella e incluso la libidinizan y la gozan. Por eso las histéricas son quejumbrosas, porque habitan su falta, la hacen un dispositivo de poder; requieren presumir cuán frágiles son, cuán necesitadas, cuán maltratadas. Y también por eso el género femenino es parlanchín por antonomasia, pues intenta contornear con palabrería todo lo que no está contorneado. Por lo mismo, la mujer quiere que el hombre hable, pero él, lo que quiere es silencio: “¿pues qué quieres que te diga?”.<br />
El problema es que al hablar uno se barra; o sea, tiene que aceptar su propia castración, tiene que asumir la parcialidad del habla, aquello que no alcanza a poseerse. Y además la mujer no sólo le pide que hable, sino le pide que la ame, o sea, que abandone su posición de amo, que acepte su falta. En ese sentido, para el hombre amar representa una herida narcisista mucho más grande que para la mujer y por eso se dice que el obsesivo odia a la mujer en la medida en la que la ama, porque ella le recuerda su inconsistencia. No obstante, paradójicamente para Lacan es la histérica la que, al hacer al hombre moverse de su lugar de amo, lo hace devenir hombre. La mujer tiene el poder de saberse sin poder, de saber tolerar mejor la caída y en ese sentido, de persistir; de ponerse a la altura de su deseo, aunque se le escurra.</p>
<p style="text-align:justify;">Por último, termino con un par de preguntas que le hacen a Miller, yerno de Lacan.</p>
<p style="text-align:justify;">&#8220;H W : &#8220;Estar completo solo&#8221;: sólo un hombre puede creer eso…<br />
J-A Miller: ¡Bien dicho! Amar, decía Lacan es dar lo que no se tiene. Lo que quiere decir: amar, es reconocer su falta y darla al otro, ubicarla en el otro. No es dar lo que se posee, bienes, regalos; es dar algo que no se posee, que va más allá de sí mismo. Para eso, hay que asumir la falta, la &#8220;castración&#8221;, como decía Freud. Y esto, es esencialmente femenino. Sólo se ama verdaderamente a partir de una posición femenina. Amar feminiza. Por eso, el amor es siempre un poco cómico en un hombre. Pero si se deja intimidar por el ridículo, es que en realidad, no está muy seguro de su virilidad.</p>
<p style="text-align:justify;">H W : ¿Sería más difícil amar para los hombres?<br />
J-A Miller: ¡Oh sí! Incluso un hombre enamorado tiene retornos de orgullo, lo asalta la agresividad contra el objeto de su amor, porque este amor lo pone en una posición de incompletud, de dependencia. Por ello puede desear a mujeres que no ama, para reencontrar la posición viril que él pone en suspenso cuando ama. Freud llama a este principio la &#8220;degradación de la vida amorosa&#8221; en el hombre: la escisión del amor y del deseo.</p>
<p style="text-align:justify;">Y ya. Qué oso que me haya salido lo feminista. Pero es que las pobres histéricas siempre pagan los platos rotos. Y pues no.</p>
<p><a href="http://nereisima.files.wordpress.com/2012/01/74143005.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-676" title="Decapitación de Holofernes, Caravaggio." src="http://nereisima.files.wordpress.com/2012/01/74143005.jpg?w=584&#038;h=428" alt="" width="584" height="428" /></a></p>
<p>Judith y Holofernes, de Caravaggio. ¡Ay, el amor!</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/nereisima.wordpress.com/667/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/nereisima.wordpress.com/667/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/nereisima.wordpress.com/667/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/nereisima.wordpress.com/667/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/nereisima.wordpress.com/667/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/nereisima.wordpress.com/667/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/nereisima.wordpress.com/667/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/nereisima.wordpress.com/667/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/nereisima.wordpress.com/667/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/nereisima.wordpress.com/667/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/nereisima.wordpress.com/667/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/nereisima.wordpress.com/667/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/nereisima.wordpress.com/667/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/nereisima.wordpress.com/667/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=667&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Decapitación de Holofernes, Caravaggio.</media:title>
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	</item>
		<item>
		<title>La noche: ese gran corte</title>
		<link>http://nereisima.wordpress.com/2012/01/30/la-noche-ese-gran-corte/</link>
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		<pubDate>Tue, 31 Jan 2012 03:16:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>nereisima</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[O amor&#8230; Esse tempo indeterminado, que busca pausas e vive em contrapontos! Karla Fioravante. As the day comes to an end, the twilight dissolves the surfaces, absorbing their colors, leaving their reflections suspended in space. (&#8230;) Things lose their separateness. &#8230; <a href="http://nereisima.wordpress.com/2012/01/30/la-noche-ese-gran-corte/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a><img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=nereisima.wordpress.com&amp;blog=20501379&amp;post=652&amp;subd=nereisima&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:right;"><em>O amor&#8230; Esse tempo indeterminado,</em><br />
<em> que busca pausas e vive em contrapontos!</em><br />
Karla Fioravante.</p>
<p style="text-align:right;"><em>As the day comes to an end, the twilight</em><br />
<em> dissolves the surfaces, absorbing their colors,</em><br />
<em> leaving their reflections suspended in space</em><em>.</em><br />
<em> (&#8230;) Things lose their separateness.</em><br />
<em>The Imperative</em>, Alphonso Linguis.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>I.</strong><br />
Hay días en los que me atormenta que llegue la noche y la pospongo por todos los medios posibles. Si estoy de copas con amigos, les sugiero que vayamos a otro bar, les ofrezco llevarlos después a su casa, los invito a la mía. Si estoy con un hombre me recuesto en su pecho, lo envuelvo con besos e historias, lo empapo de piel, lo distraigo fraudulentamente de su partida. Y si estoy sola, entonces me pongo a ver una película, ojerosa y persistente, o incluso una serie de televisión completa, capítulo tras capítulo. Todo con tal de no dar por acabado mi día, de no enfrentar la derrota silenciosa que supone meterme a las cobijas y, con los ojos cerrados, abrirle paso al día siguiente.<br />
Eso me pasaba sobre todo en Madrid, ciudad nocturna. No había día en el que conciliara el sueño antes de las tres de la mañana y desarrollé un masoquismo peculiar que consistía en mantenerme despierta aun en contra de mi cansancio y aun sin tener nada qué hacer. En parte, era mi forma de estar cerca de México, al que le llevaba siete horas de ventaja. En parte, era que ceder ante la noche, era ceder ante el silencio y ante el vacío; era asumir la soledad. Y me resistía.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>II.</strong><br />
Este año comencé a leer <em>Corazón tan blanco</em> (antes de perderlo u.u). En él, Javier Marías reflexiona sobre el matrimonio: habla sobre las dudas inherentes a él y sobre los cambios mínimos en la forma de convivir de las parejas, cambios silenciosos que se gestan detrás de la constancia. Pensé con temor en lo difícil que ha de ser. Pensé en que si alguna vez contemplo la opción de casarme, tengo que releer con cautela ese libro.<br />
Pero de entre todo, la reflexión que más causó eco emocional en mí fue aquella relacionada con la noche: ese gran corte. La diferencia sustancial entre los novios y los esposos es que los esposos no se separan por la noche, su convivencia es continua. Los novios, por el contrario, tienen que despedirse sin remedio y quedar para después. Esa separación, ese corte obligado (un corte incómodo, impráctico y a veces hasta un poco doloroso), los fuerza a seguirse decidiendo en los pequeños gestos, por más anodinos que éstos sean: al día siguiente habrán de quedar para ir al cine, llamarse por teléfono [ir a comprar crédito, esperar a que sea la hora en que el otro se despierta], hacer un espacio para contarse una preocupación o un sueño, o atravesar la ciudad entera en viernes de quincena sólo porque llevan toda la semana sin verse. E incluso cuando duerman juntos tendrán que decidirlo, tendrán que recordar llevar una muda extra de ropa o los libros para la clase del día siguiente, mentirles a sus padres (si viene al caso) o incluso reservar una habitación de hotel (si no hay dónde).<br />
En ese tenor, lo que pierden los esposos es la posibilidad de hacer un corte. La experiencia del ser amado empieza entonces a volverse poco a poco una sola experiencia, en vez de muchas distribuidas a lo largo del tiempo en conversaciones, divertimentos y encuentros sexuales (como tendría que ser). Bajo ese escenario, la noche llega sin irrupción para los casados (que es como decir que <strong>nunca</strong> llega), porque no hay una verdadera separación, no hay una necesidad de despedida. Tanto, que es común que, ya metidos en la cama, dejen más de una conversación a medias: no sienten la necesidad de concluir, tienen toda la vida por delante.<br />
Privados de cortes, tampoco se desnudan ya el uno al otro. Desnudar a alguien es participar activamente de su metamorfosis, es despojarlo de un estado de cosas, es atraerlo a un mundo privado y transgresor, fuera del mundo en el que la gente se viste y se comporta. En los matrimonios, la desnudez ya está incoporada a su rutina y forma parte del mundo de las reglas; por lo que es habitual que presencien, entre bostezos, como el otro se despoja de su propia ropa para ponerse la pijama.<br />
En ese contexto, el mundo de adentro y de afuera se mezclan con frecuencia, lo mismo que la noche con el día. El matrimonio se vuelve entonces la totalidad, el abismo sin aristas. Llegados a ese punto, es frecuente que llegue el hastío, los silencios, la distancia. Claro, porque en un exceso de intimidad, deja de haber un lugar específico para ella; porque testigos del discurso de sus vidas, ya no acceden a su metadiscurso.<br />
Por eso, si estuviera en mis manos y tuviera el dinero (porque influyen factores económicos) tendría un novio para siempre; o sea, un esposo con casa propia. Tendría sus dificultades, claro está (si tenemos sesenta años y ya no cogemos, ¿ya nunca dormiremos juntos?, y si traemos avidez de cercanía, ¿qué tanto es tantito?), pero al menos nos obligaría a seguir tomando postura, a seguir quedando para tomar un café o para ver la televisión juntos los domingos.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>III.</strong><br />
En Madrid tuve una profesora que decía que suscribir la filosofía de Hume no sólo era subversivo, sino que era prácticamente imposible. Para quien no esté familiarizado, Hume cuestiona las leyes de la causalidad y sostiene que lo único que tenemos realmente es la costumbre; es decir, que no hay una conexión necesaria (corroborable) entre causa y efecto (recordemos que Hume es un empirista), y que si la hemos dado por buena, es sólo porque nos hemos acostumbrado a que las cosas suceden de cierta manera y en cierto orden, pero —dice Hume— no hay garantía real de ello.<br />
Bajo esa lupa, del hecho de que ayer o antier haya amanecido, no se puede inferir que  vaya a amanecer mañana. Por eso, decía mi profesora queridísima (Amaya Ortiz de Zarate, ya previamente citada en el texto <a href="http://nereisima.wordpress.com/2011/11/12/de-la-angustia-al-hastio/">De la angustia al hastío</a>), nadie puede ser realmente humeano, porque si lo fuera, ¿cómo podría conciliar el sueño cada noche?<br />
La noche es un gran corte y lo único que nos hace poder encararla es la confianza de que después, vendrá el día de nuevo. Por eso los niños, decía Amaya, le tienen tanto miedo a la noche, porque precisamente están enfrentando por primera vez su miedo al corte (a la castración) y ese miedo se proyecta en todo: en la angustia que sienten cuando se separan de su madre por primera vez, y claro, en el miedo a la oscuridad; esa suspensión abrupta de la continuidad que representa el día, ese gran monstruo que devora la conciencia. Requerimos del relato que promete continuidad, aunque sea ficticio.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>IV.</strong><br />
Los cortes siempre son agresivos y quisiéramos poder prescindir de ellos y eliminar toda discontinuidad (como con la depilación, tema tratado en <a href="http://nereisima.wordpress.com/2011/10/29/continuidad/">este otro post</a>), pero al mismo tiempo, los cortes nos protegen, nos permiten dosificar nuestra experiencia con lo real. Al final, hagamos lo que hagamos, somos seres discontinuos, y hemos de vivir con eso. Y cuando se trata del amor, ese torbellino amorfo, la conciencia de la discontinuidad es lo único que puede garantizar la continuidad, porque sólo si logramos pronunciar el corte podemos respetar la otredad, siempre inaccesible: entre el otro y yo, hay un hueco, una pausa, un texto que necesita de traducción. Culturalmente, tendemos a hacer lo contrario: queremos devorar al otro, borrar los espacios entre los dos, acceder a sus pensamientos y renunciar a la soledad; darle la espalda a la noche. Pero el «dissapointment» (des-encuentro) será siempre inevitable, así como innegable la soledad.<br />
Mientras pienso esto, me asomo a la ventana y descubro que ya ha llegado la noche. Me gusta el color del cielo cuando oscurece. No es negro, es un azul ligeramente purpúreo y quizá, hasta un poco ocre. Mientras pienso esto, fantaseo con lo agradable que sería dormir esta noche acompañada. Pero no será así. ¿Y saben qué? Está bien. En vez, escribo para defender la soledad y tengo la sensación de que esta autocontención es algo risueña, como si esta reflexión hubiera menguado ligeramente mi miedo a la muerte. No hace falta más que dejar pasar al tiempo, sin resistirse a la oscuridad. Al final, como diría Linguis, <em>the darkness which softly wipes away the urgencies and the destinations and the hard edges of reality is felt in an enjoyment that conforms to its depths without resistance.</em></p>
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